lunes, 2 de diciembre de 2013

POLLO AL AJOPIPU POR EDUARDO PERELLÓN

La Biblioteca de sabores se viste de gala para recibir a Eduardo Perellón, el autor de El pozo de Harod, una de las novelas que más me gustaron el año pasado. Es todo un placer acercarse a sus letras, que emocionan, sobrecogen y divierten casi en la misma medida.

Yo no lloro con las novelas. Me emociono, eso sí, pero no se me saltan las lágrimas fácilmente y, sin embargo, con su novela, El pozo de Harod, no pude evitarlo en un momento determinado porque lo que narraba despertó mi empatía. Ese saber llegar al lector, accionar resortes que a veces no sabes ni que existen dentro de ti, creo que distingue a los grandes.

La receta que nos presenta el Pollo al ajopipu, pero mejor que sea él quien os lo explique...

* * *

Literatura y cocina, cocina y literatura…

Ambas juntas, sin importar el orden, no solo resultan en una eufonía redonda; además, tienen un nexo de unión invisible y, sin embargo, real.

Los amantes de la historia medieval o los lectores de novela histórica saben cuán estrecha es la relación entre ellas. En los monasterios, por ejemplo, mientras los religiosos comían juntos en el refectorio, escuchaban en silencio la lectura de textos. De hecho, no se empezaba a comer hasta que el lector subía a su lugar.

Lo escrito, sin importar si era o es de carácter clerical o laico, concebido para entretener o formar, antiguo o moderno, plasmado sobre arcilla, piel, pergamino, papel o dispositivos electrónicos, abunda de referencias directas o indirectas hacia lo que la cocina representa: una necesidad casada con el placer.

Cuando hablo de literatura y cocina pienso en aquellos autores que no se han resistido a inmortalizar una escena en su obra en la que se desarrolle una parte esencial de la historia que se cuenta, o simplemente haciendo divinamente humanos a sus protagonistas, permitiendo que el lector vea unos fogones a pleno rendimiento o una mesa bien surtida. Pienso en esos temerarios de la hoja en blanco que han compartido olla y cuchara de madera, mesa y mantel, con la musa.

Por eso, quiero compartir la receta secreta que comen los protagonistas de El pozo de Harod mientras se preparan para lo que les resultará una AVENTURA con mayúsculas:

Pollo al Ajopipu



Mientras lo hago, imagina a Carla, Pablo e Iñaki en la escena que se narra allí…

Poco a poco había caído la noche y Carla, consciente de que aquello se alargaría indefinidamente, decidió dejarles y preparar algo de cenar.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

·        1 pechuga de pollo  y 2 contramuslos (hecho filetes)
·        1 pimiento rojo
·        1 puerro
·        5 dientes de ajo
·        5 patatas
·        4 cucharadas soperas de harina de trigo
·        1/2 vaso de vino blanco (el otro medio será para el cocinero, por lo que ha de ser de buena calidad)
·        Aceite de oliva virgen extra
·        Perejil picado
·        Sal gorda y fina
·        Pimienta negra molida
·        Agua

PREPARACIÓN (tiempo total 60 minutos):

Lavar bien el pimiento y el puerro y picarlos en juliana. En una cazuela con un chorrito de aceite, pochar el picado. Mientras tanto, cortar el pollo (pechuga y contramuslo) en trozos medianos y salpimentar.
Pelar las patatas y cortarlas a un tamaño algo mayor que un dado (ideal como se presentan las patatas bravas). En una sartén con aceite bien caliente, freír las patatas y apartar, escurriendo bien el aceite de ellas.
Pelar los ajos y majarlos en un mortero con un poco de sal gorda. Añadir este majado en el medio vaso de vino, remover y apartar.
Una vez pochado el pimiento y el puerro, trasladar a una cazuela, incorporar el pollo y remover hasta mezclar. Añadir la harina y rehogar a fuego lento con la mezcla de ajos y vino. Luego cubrir con agua y cocer entre 20 y 30 minutos removiendo periódicamente para evitar los grumos. (El tiempo de cocción permitirá la reducción de la salsa y su espesamiento hasta el punto ideal de cada cocinero, interrumpiendo este cuando esté al gusto).
Cuando el guiso esté a punto, añadir las patatas y remover todo, cociendo 5 minutos más a fuego lento.
Servir adornado con una ramita de perejil fresco o utilizando la imaginación…

Al tratarse de un guiso suave, resulta ideal acompañarlo con una copa de vino blanco joven, servido frío, y de la Denominación de Origen preferida.

—¡Iñaki!, ¡Pablo!, venid. Esto ya está — dijo Carla.
            Agotados, con el cuello dolorido por mirar tantos libros, dejaron todo y acudieron a la cocina. El olor de la cena les devolvió la sonrisa.
            —¡Hum! Huele fenomenal.
            —Mejor sabrá —respondió ella, halagada.
            —Seguro que sí.
            Mientras se acomodaban en la mesa y Pablo servía algo de vino, Carla trató de ponerse al día.
            —¿Habéis encontrado algo?
            —No —contestó Iñaki, desolado.
—Tal vez estamos perdiendo el tiempo. Tal vez no hay nada que encontrar porque no hay nada que buscar —dijo ella.
            Y comenzaron a cenar.
            —Esto está buenísimo, Carla.
            —Gracias, Pablo. ¿Sabes? Cuando era una niña, mi padre y yo inventamos este guiso.
            —¿En serio?
            —Sí. Tomamos prestada una receta, lo ajustamos a nuestro gusto y cambiamos su nombre.
            —¿Cómo lo llamáis?
            —Pollo al Ajopipu —respondió ella.
            La cara de perplejidad de Pablo obligó a Carla a explicarle la razón de tan excéntrico nombre, pero Iñaki se adelantó.
            —Lleva ajo, pimiento y puerros... Ajo-pi-pu.
            —¡Ah!, ya comprendo —dijo Pablo—. Bueno, el nombre es poco comercial, pero lo importante es lo bueno que está.

¿Un secreto? Alguien dijo una vez que “cuando uno escribe una novela, escribe su biografía”. Y sí, mi hija Joana y yo inventamos este guiso tal y como se narra en el relato.

¡Que aproveche!


Eduardo Perellón nació en Madrid en 1966.

Posee un talento natural hacia la escritura, fruto, seguramente, de su pasión por la investigación.
Con solo 15 años escribió su primera novela, es aficionado a la lectura, el submarinismo, la cocina y el senderismo.

En el año 2006 inició su primer proyecto serio pero debido a las críticas constructivas, dedicó tres años a mejorarla. Introdujo nuevos personajes y maduró los existentes, corrigió su gramática y ortografía, aumentó el suspense y rectificó el final.

Al final, en 2012 una nueva obra vio la luz: "El pozo de Harod", que sustituyó a su antecesora y se presentó a varios concursos hasta llegar a Amazon, donde actualmente se distribuye en formato electrónico, y después en CreateSpace, que permite su comercialización en papel. Es una de las novelas más vendidas en español de la página americana.

Sigue trabajando desde finales de 2010 en tres nuevos proyectos literarios: "El enigma de Calaf",  "Favia" y "El pocarropa".

Eduardo Perellón ocupará el sillón B de nuestra Biblioteca.

2 comentarios:

  1. Querida Mayte:
    ¡Qué gran idea la orientación de este blog! Presentar a los autores como "cocineros" creo que los (nos) convierte en personas de carne y hueso, más cercanas, si se quiere. Así que me quito el sombrero ante esta idea tuya. Solo espero que quienes se adentren es este blog puedan probar los platos que quedan inmortalizados en nuestras obras. Y si lo "maridan" con la lectura de las mismas, tanto mejor.
    Enhorabuena y mil gracias. Besos.

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  2. Gracias a vosotros. Es un placer leer vuestras recetas aderezadas con relatos. O al revés.

    Besos

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