martes, 4 de febrero de 2014

ATASCABURRAS por MAYTE ESTEBAN


La receta de hoy y el relato son míos. En realidad es una anécdota familiar relacionada con un plato que me entusiasma desde que era muy pequeña, un plato manchego, originario de la sierra de Albacete: el atascaburras, que es el plato que se sirve en los días de nieve como los que tenemos ahora. Se pone como tapa en muchos bares manchegos pero en mi casa ha estado siempre relacionada con una fecha destacada.

Siempre presento al autor antes de su receta, hoy me toca hacer algo raro que es introducirme a mí misma. Soy Mayte Esteban, autora de cuatro novelas: Elmedallón de la magia, La arena del reloj, Su chico de alquiler y Detrás delcristal. Esta última novela está a punto de salir en papel bajo el sello Vergara (Ediciones B). El próximo día 12 de febrero. Administro un blog literario, El espejo de la entrada.

Y después de esto, os presento los ingredientes de mi plato.

La foto la tomo del blog http://tentacionespaladar.wordpress.com/ porque me ha sido imposible prepararlo. La cambio en cuanto prepare uno.


Ingredientes

400 gr. de bacalao desalado
8 Patatas Medianas
2 dientes de ajo
2 huevos duros
8-10 cucharadas de aceite de oliva
50 gr. de nueces
Sal


Preparación

Debemos empezar por cocer las patatas con piel una media hora y, en otro recipiente, el bacalao unos cinco minutos. En un recipiente reservaremos una taza del caldo del bacalao.

Picaremos los ajos, pelaremos las patatas y desmigaremos el bacalao, y después pondremos los ingredientes en un mortero, donde empezaremos por machacar bien los ajos (se pueden echar más, dependiendo de lo que nos guste), incorporaremos las patatas y el bacalao, sal, y ahí es donde viene lo duro porque nos vamos a dejar el brazo trabajando la mezcla. Para que adquiera textura (se queda muy seco), pondremos un poco de caldo de la cocción del pescado y un chorrito de aceite si lo vemos necesario. Tiene que quedar con la pinta de un puré.

Para servirlo se adorna con rodajas de huevo cocido y nueces peladas.

Se llama así, según cuentan, porque es un plato de pastores que "atasca hasta a las burras" por su contundencia.

Y ahora, mi pequeña historia.

* * *

Hacer atascaburras (bien) necesita una gran dosis de paciencia y un brazo que no posee cualquiera. Al rato de estar machacando el pescado con las patatas y los ajos empiezan a dar calambres y tampoco es plan de ponerse a hacerlo todos los días.

Por eso en mi casa solo se hacía en Navidad.

Mi tío Teo era el encargado de elaborar el atascaburras. Se pasaba toda la tarde previa a la cena encerrado en la cocina de su casa y dejaba el puré con la consistencia más deliciosa que os podáis imaginar. Tanto era así que la lombarda de la abuela (qué manía de ponernos lombarda en Nochebuena), el cordero, los langostinos o la sopa de pescado no tenían fans y sobraban para la comida de Navidad mientras que el atascaburras siempre, siempre se quedaba corto, con el inconveniente además de que hasta que no pasara un año entero sabíamos que no habría más.

¡Con lo largos que se hacen los años cuando eres pequeño!

La última Nochebuena que los primos celebramos con los abuelos fue la de 1999. El último atascaburras familiar subía las escaleras de mi casa (donde se celebraba el evento) en las manos de mi prima Ana. Una procesión de primos completaba la comitiva. Si hubiéramos sido dibujos animados se hubiera visto el olorcillo de la comida dibujado en el aire y a todos nosotros extasiados porque, por fin, podríamos hincarle el diente al plato del tío Teo.

Entonces, la tragedia.

Ana tropezó.

El cuenco de cristal donde reposaba el objeto de nuestros deseos se estampó en mitad de las escaleras provocando una parálisis colectiva y un silencio que se mascaba en el aire. Nos miramos con cara de culpabilidad, miramos el atascaburras desparramado en las escaleras y reconozco que a alguno a punto estuvo de escapársele una lagrimilla. ¡Un año entero para otro atascaburras! (Y eso que no nos imaginábamos que al año siguiente ya no estaría el abuelo y no habría cena familiar).

Ana tuvo una idea.

-¿Y si lo colamos o algo? Sin que se den cuenta...
-¡Eso! Lo ponemos en otro cacharro y listo, si nos callamos nadie se va a enterar -añadió otro ocurrente.
-¡Que te crees tú eso! El tío Teo se ha pasado la tarde mirando ese cacharro, seguro que se da cuenta si lo ponemos en otro.
-Pues yo quiero atascaburras.
-Toma, y yo...
-Nada, apartamos los cristalitos y ya está.

No sé quién le puso sensatez a esa conversación de besugos, se fue a buscar un recogedor y la fregona y el atascaburras acabó en el cubo de la basura, regado de cristales.

¡No le hicimos un funeral de milagro!

Todavía recordamos con tristeza el amargo día en el que en la cena de Nochebuena, el plato estrella brilló, pero por su ausencia.

MAYTE ESTEBAN

Letra H de la Biblioteca.


7 comentarios:

  1. Madre mía, no me extraña que le hicieran entierro y honores a un plato como ese, qué penita perderlo. Pero es cierto que esas comidas tan riquísimas y que preparamos tan poco son las que nos tienen robado el (iba a decir corazón) estómago. No sé si me atrevo a elaborar yo misma este plato, pero lo que tengo clarísimo es que tengo que hacer una ruta manchega gastronómica invernal pero ya!! Bss

    ResponderEliminar
  2. No es difícil, Mónica, pero requiere grandes dosis de paciencia y, como dije antes, un buen brazo. Se puede preparar con ayuda, para irse turnando y así esquivar las agujetas. Mira, haces ejercicio previo para bajar el exceso de calorías, eso no lo había pensado ;)

    Está buenísimo, de verdad, y a mí, además, me trae recuerdos impagables.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Lo he probado y está buenísimo...yo no hubiera sido sensata...me lo hubiera comido con cristales, fijo. Jajaja

    ResponderEliminar
  4. Entro por primera vez y me encuentro con este plato tan típico de mi tierra ¡qué alegría me he llevado! Así que aquí me quedo, a disfrutar de tus historias y tus recetas :)

    ResponderEliminar
  5. No lo he probado nunca. Tu historia me ha encantado y me ha recordado otra que voy a contar mi blog.
    Tendré que hacerlo algún día 😉

    ResponderEliminar
  6. No lo he probado nunca. Tu historia me ha encantado y me ha recordado otra que voy a contar mi blog.
    Tendré que hacerlo algún día 😉

    ResponderEliminar
  7. Estaré esperando esa historia, las anécdotas me encantan!

    ResponderEliminar